Internet y piratería: adaptación al cambio


Estos días de atrás he leído algún artículo en la prensa en la que se habla de la piratería de música, cine, libros y el etcétera que le queráis poner.

Esto por supuesto no es nuevo y no quiero reabrir un debate general sobre ello (si vosotros queréis, adelante). Lo que me llamó la atención y me interesa comentaros es el contexto de estos artículos: el nuevo decreto-ley del gobierno para la crisis.

Comentarios del estilo: “con el dinero que se pierde con la piratería se podría mantener la revalorización de las pensiones” me llenan de indignación. Por un lado porque atacan como siempre a un grupo indeterminado que no puede defenderse y que usa la ‘lástima’ que genera en la sociedad. Con frases como esas lo que se quiere decir realmente es: “hay que ponerle trabas a las descargas por internet y controlarlo todo, porque sino vamos a perder mucho dinero, despediremos a mucha gente y al final los pensionistas acaban pagando el pato por culpa de esos internautas malvados”.

Y aquí ya me enciendo, cuando la demagogia proviene de empresas de un sector que tendría que ser cualquier cosa menos inmovilista. ¿Cuánto invierten los señores de la música en hacer sus videos musicales o sus películas en 3D? Yo sólo les digo una cosa: señores dediquen una parte de ese dinero a pensar cómo deben cambiar su modelo de negocio. Ustedes pierden dinero porque quieren seguir chupando de la teta en la misma postura. Y eso a la larga cansa. Si no se han enterado, Internet está ya aquí. No es que esté para quedarse es que ya forma parte de nuestras vidas al mismo nivel (o más) que la tele y por supuesto muy por delante de su cine o su música.

Todos los informes o noticias catastrofistas del sector hacen mención de internet como una amenaza para el sector. Para ellos internet es la competencia. Yo opino que las empresas deben transformarse, perder el miedo a un medio que ya está aquí. Todos lo utilizan para ‘estar’, para ‘darse a conocer’ pero muy pocos se aprovechan para ‘mejorar’, para aportar valor a sus negocios y productos. Pocas empresas en este sector utilizan internet como complementador de su negocio. Y así les va.

Veo artículos donde los libreros se quejan de la amenaza del libro electrónico porque ellos no los venden y me pregunto ¿a qué esperan? ¿Alguien se imagina una tienda de fotografía que sólo venda carretes y no tarjetas digitales? Yo, salvo en algún nicho muy específico, no.

En cuanto a la música me pasa un poco lo que en el modelo de software. El software evoluciona a modelos de licencia gratuita y facturación por servicios, valores añadidos, soporte exclusivo, etc. Los grandes fabricantes (Microsoft, Oracle, …) lo han visto hace tiempo. Para los pequeños desarrolladores el modelo que se sigue es la publicidad dentro de sus productos. ¿Por qué la música no puede seguir este camino? Es cierto que la venta clásica de CDs no tiene futuro ¿Y? ¿Alguien se acuerda de las casetes o los vinilos? Su desaparición no provocó la caída del mercado. Menos aún de las pensiones o los sueldos de los funcionarios. No voy a resolverles yo el problema, pero se me ocurren algunas ideas: con publicidad en las páginas de descarga, mucha gente preferirá bajárselas de la página ‘oficial’ que de una red P2P; promocionando más las giras, los conciertos (p.ej. venta a la salida de los conciertos de la grabación audio/video de la misma); modelos de preventa en que se vende los discos antes de producirse (como Sellaband). Muchos artistas se dirigen a estos modelos, ¿por qué las grandes productoras no? Porque ellos ya tienen el pastel y no quieren compartirlo. Y, pese a ellos, COMPARTIR es la palabra del nuevo mundo de internet. Es por eso por lo que para ellos internet es una amenaza.

Finalmente el caso del cine. Aquí no voy a hacer muchos más comentarios. Muchos sabéis todos los esfuerzos que se están haciendo en producciones distribuidas, con participación de los futuros espectadores. Se vuelve al modelo de la producción casera o artística. Por supuesto, visualmente menos impactante que un 3D, pero con una calidad artística y, sobre todo, un guión incomparablemente mejores. Las grandes productoras pierden dinero: quiténselo a las megainversiones en películas perfectamente olvidables, produzcan menos con más calidad, rebajen los sueldos a las grandes estrellas (esto me pone como lo que pasa en el fútbol, pero será en otro momento) o adáptense a los tiempos (y no creo que eso signifique el 3D, aunque con el poder que tienen conseguirán que eso pase a ser una necesidad). Pero no echen la culpa a los que se descargan las pelis. Porque yo me pregunto: ¿se descargan las pelis porque son buenas o porque se habla de ellas? ¿Cuántas de esas películas no se terminan de ver porque no merecen el pago del tiempo de verlas y ni siquiera del ancho de banda consumido? Y cambien el modelo de distribución. Casi 10 euros por ver una película y 20 por un DVD… Ustedes mismos. El precio en el arte debería estar en relación a la calidad del mismo y no al coste que ha llevado conseguirlo. ¿Se imaginan esa filosofía aplicada al mercado de la pintura o la escultura? ¿Tendrían que valer todos los cuadros lo mismo? Sé que los mercados son distintos pero a las casas de subasta o galerías de arte no se les ocurre poner el mismo precio a un Monet que a un cuadro que haya hecho yo con todo mi esfuerzo y mi dedicación durante años. Gente del cine, piensen en otros modelos de amortizar sus costes, los que usan tienen los días contados.

Y eso es todo, para ser mi primer artículo me ha quedado un poco largo. Espero vuestros comentarios, ideas, críticas, …

Algunos enlaces para ampliar información:

Comentarios de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos al informe de IDC (no he conseguido el informe -eso no se publica- por lo que cualquier aspecto de estas noticias está sujeta a la subjetividad del redactor de las mismas):
Efe
Expansión
Cinco Días
El País
El Mundo
Carta de las discográficas españolas al gobierno (PDF)
Informe de la música digital 2010 (IFPI) (PDF en inglés)
Sellaband (en inglés)
Películas hechas con software libre (muylinux)
Complementadores (emotools)

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4 respuestas a Internet y piratería: adaptación al cambio

  1. Jose dijo:

    “con el dinero que se pierde con la piratería se podría mantener la revalorización de las pensiones” –> que pasa, que si obtuvieran ese dinero lo destinarian a ello o se lo quedan todo para ellos….que demagogia barata

    • José Luis dijo:

      Estoy de acuerdo en que es demagogía barata pero se hace. Además de ser demagógico es que no ataca a la que yo creo que es la raíz del problema: el inmovilismo frente al cambio.
      Además no me creo las cantidades. ¿Acaso piensan que todo el que descarga supone un cliente real de lo descargado? Ni de coña.

  2. Kaia dijo:

    Sólo un apunte con respecto a las librerías. Los libros digitales no se venden físicamente, sino que lo que el lector compra es un enlace a través de una página web que le lleva al contenido, el cual se descarga en su dispositivo de lectura. Es decir, los libros no están en ningún soporte físico, como una tarjeta de memoria. Al menos por ahora.
    Si las librerías se quejan es porque la librería llamada tradicional, esto es, la pequeña, la de toda la vida, tendrá que realizar un desembolso económico muy importante para habilitar puntos de descarga; o sea, un lugar desde donde el cliente o el librero descargue el contenido adquirido en el dispositivo de lectura (ayer escuché a una persona llamándole “libro”, y me gustó mucho, porque, claro, es un libro que contiene muchos libros, es cierto). En fin, que me lio. Tal y como está la cosa hoy en día, pocas, por no decir ninguna, librerías, ni siquiera las grandes cadenas, pueden decidirse a habilitar esos puntos de descarga: el mundo del libro electrónico en España está en pañales y mientras las editoriales no se decidan a editar cosas interesantes o simplemente, a editar (descatalogados, agotados, novedades, fondo) ¿quién va a arriesgarse a realizar una obra en su local, pagando una cantidad en este momento muy elevada, y además sin los conocimientos necesarios para manejar estos conceptos? Si ni siquiera los clientes de las librerías, saben cuál es la diferencia entre un e-reader, un e-book, el epub…

    • José Luis dijo:

      Estoy de acuerdo en que hay problemas para implantar todo esto. Pero el mayor de ellos es el inmovilismo.
      Por un lado las grandes cadenas están todas ellas en internet, seguro que la inversión no les resulta tan costosa al menos para el negocio on-line.
      En cuanto a las pequeñas, como en todos los negocios que tienden al uso de la tecnología, tendrán que buscar su modelo. Se me ocurren al menos dos:
      1. ¿Cuántas tiendas de fotos tenían máquinas de autoservicio de impresión de fotos hace digamos 5 años? ¿Cuántas hay ahora que no las tengan? Sería similar para la descarga de libros: tendrán que terminar invirtiendo si no quieren desaparecer. Por supuesto, es un riesgo, pero o te dedicas exclusivamente al libro antiguo o tendrás que adaptarte (y aún así que ya hay mucho incunable digitalizado).
      2. ¿Cuántas páginas de descarga de libros existen en la actualidad? Bastaría con agruparse (ahí es nada, empresarios agrupándose, pero ya se ha hecho otras veces), firmar contratos/convenios con las editoriales y con las webs ya existentes para que los libros sean legales y acordar el reparto del pastel.
      Se me pueden ocurrir más modelos, echándole imaginación y siendo algo menos realista:
      3. Servicio de alquiler de libros: tarjetas pregrabadas con una colección de libros y un software para controlar el acceso. En función de diversos parámetros el cliente alquila la tarjeta y podrá descargar de ella temporalmente los libros que se acuerde. Aquí no habría inversión, las tarjetas las suministrarían las propias editoriales.
      4. Tarjetas de regalo: si tuviera un precio razonable, un cliente podría interesarse en comprar una tarjeta con la obra completa del último premio nobel, el último escritor de culto o la compilación imprescindible de libros de cocina de todo el mundo. Seguro que en navidades tendrían éxito asegurado. Ya lo tienen y eso que la gente tiene que cargar casi con la carretilla para llevarselos a casa y dejarse medio sueldo.

      En fin, se me ocurren más pero lo que quiero decir esta claro: hay que cambiar el modelo de negocio, ergo hay que arriesgar. Si no lo tienen claro los empresarios que se supone que viven de valorar la oportunidad y el riesgo, no sé quien lo va a hacer. Y en todo caso que dejen un rinconcito con las obras en papel para nostálgicos…

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